El Anhelo de lo prohibido. Ian Curtis y Joy Division las dos caras de una misma moneda.

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Perspectiva de la Inglaterra que vio nacer a Joy Division (1956 – 1976)

Durante la década de los 50 nacería una generación de niños y después jóvenes, marcados por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En 1956, mientras el Reino Unido daba la independencia a Sudán y junto con Francia bombardeaba Egipto, para conseguir su supremacía sobre el Canal De Suez, nació Joy Division. No me refiero
a que Joy Division se conformara como grupo musical en 1956, sino que sus miembros comenzaron su andadura por la vida en ese mismo año.

Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y un año más tarde Stephen Morris, vinieron al mundo el mismo año que Elvis Presley se constituía como figura del Rock ‘n’ Roll, se celebraba el primer festival de Eurovisión, Aretha Franklin editaba su primer álbum con apenas 14 años y el primer sencillo de Buddy Holly Blue days, black nights
veía la luz. Quizá resulte pretencioso afirmar que ya desde su origen, este grupo, y muy especialmente Ian Curtis, estarían condicionados por la música y el contexto musical del momento, como portavoz de una época y una situación muy concreta. La influencia del cine no fue menor, en ese mismo año Stanley Kubrick produjo su primer film Atraco perfecto sentando las bases de lo que sería su propia visión siniestra del séptimo arte.

Sin embargo, tanto Curtis como sus compañeros de carrera nacieron a finales de una década, política y socialmente, decadente que se enriquecía con la llegada de nuevas formas musicales trascendentes, rupturistas con la estética anterior.

Los primeros años de vida de Curtis, Hook, Sumner y Morris, se sucedieron en Manchester, en una comunidad de casas adosadas en el entorno del King’s School de Macclesfield2. Los 60 sería una década de cambios constantes y contínuos. Los Beatles, conformarían la banda sonora de estos años, publicando su primer sencillo Please Please Me, en 1963. La Guerra de Vietnam (1964 – 1975), el Summer of love (1967), en respuesta a las atrocidades de la guerra fría, el asesinato de Marthin Luther King (1968), el festival de Woodstock en (1969), o la llegada del hombre a la luna (1969), fueron algunos de los acontecimientos más relevantes que marcaron esta década tan convulsa, la primera de las vidas de los miembros de la posterior banda, y la de muchos otros jóvenes, procedentes de las zonas deprimidas donde vivía la clase trabajadora, sería el lugar donde, a pesar de ser cambios aparentemente insignificantes para sus vidas, marcarían una huella irremediable.

La Inglaterra de los años posteriores a la II Guerra Mundial, y de forma muy precisa la generación de jóvenes nacidos en la post-guerra no ostentaba la imagen de una Inglaterra victoriosa como parte del ente que venció al fascismo alemán. La política exterior se había recrudecido, con las pérdidas de las correspondientes colonias. El conflicto no se resolvería hasta finalizados los 70, donde el proceso de descolonización se haría realmente efectivo. A nivel social, la depresión era visible, la nueva música expresaba el descontento de forma abrupta, la depresión existente. La música que no se ceñía a estas cuestiones servía igualmente de vía de escape:

“England in early 1970 was something very depressing. I was completely come down, there was trash on the streets, total unemployment …, virtually everyone on strike. They kept everyone in a system of education that you made it clear that if you came from the wrong … because you had no hope in hell and no career pro spects at all.” — John Robb

El movimiento hippie, trajo consigo una nueva forma de ver la vida, alejada de la visión siempre violenta e interesada que la guerra había producido. Sin embargo, no era fácil obtener un patrón optimista en un mundo temporalmente gris. Para los nacidos en los tiempos de post-guerra y que desarrollaron su personalidad durante
la Guerra Fría, esa performance trágica y destructiva era la única que la humanidad les había ofrecido. Pensar y entender la vida de un modo diferente al impuesto no era fácil, ciertamente muchos se sintieron atrapados en un mundo que no les pertenecía. Las drogas “blandas”, y en las décadas posteriores (70 y 80) las conocidas como “duras”, que comenzaron a introducirse en el mundo del movimiento hippie ayudaron a que muchos encontraran la tan ansiada paz interior, en un mundo hastiado por la guerra. Sin embargo, el duende de la droga atrapó a muchos más de los que liberó. De los pocos que lograron escapar, algunos encontraron una vía alternativa para conseguir la tregua en el frente, Ian Curtis conocía muy bien cuál era el camino.

Joy Division. Del post-punk al gótico. Ian Curtis, las dos caras de una misma moneda

En 1976, Peter Hook, Bernard Sumner e Ian Curtis, decidieron dar forma real a su proyecto musical, al que en primer lugar bautizaron como Warsaw, nombre con el que comenzaron a publicitarse. Cuando las actuaciones pasaron de meros bolos un posible lanzamiento de su carrera musical, la formación fue rebautizada con el nombre de Joy Division. La banda estaba formada por Ian Curtis (vocalista y guitarrista) Bernard Summer (guitarrista y teclista), Peter Hook (bajista y coros) y Stephen Morris (percusionista y batería).

Durante sus comienzos, la agrupación destacó por sus influencias procedentes de la música punk, cultivada en el momento. Sin embargo, sufrió diferentes transformaciones, haciendo que su estilo siguiera un movimiento pendular entre el punk y el post punk (término acuñado en 1978). Posteriormente parte de su música se calificaría como gótico oscuro, esto no sucedería hasta algunos años después de la muerte de Curtis, ya que el término gótico no se configuraría hasta 1982. Las intenciones, aparentemente góticas que años después se vislumbraron en la banda, estaban motivadas por el vocalista y compositor Ian Curtis (padecía depresión y epilepsia, aunque no está demostrado, es posible que estos trastornos estuvieran ligados al fuerte consumo de sustancias tóxicas y drogas en su adolescencia y durante las giras). La presión de la primera de sus giras y el hecho de tener que exponerse públicamente fueron superiores a sus fuerzas, lo que le llevó a suicidarse la noche anterior al inicio de la gira en EEUU. Las canciones de Curtis teñidas de un fuerte matiz suicida y obsesivo con la muerte, tomaron significado, como si su intención de morir joven hubiera estado siempre presente en su mente, al menos así lo entendieron los miembros restantes, quienes formaron a la muerte de Curtis el grupo New Order.

“Se mató el sábado por la noche. No me lo podía creer. Fue un gran actor. No teníamos, ni una mísera prueba de lo que tenía en mente. Intentabas ayudarlo con tu limitada experiencia y hacías lo que podías, pero tan pronto como lo dejabas, recaía. ¿Sabes?” — Peter Hook.

En palabras del crítico Simon: “la originalidad de Joy Division se ponía de manifiesto cuando las canciones se volvían más lentas”. Para Sumner, el sonido característico, de Joy Division era algo natural, que surgía por el trabajo en grupo de sus diferentes miembros:

“Salió de forma natural, yo más con el ritmo y Hook más con la melodía. Él solía tocar fuerte el bajo porque a mi me gustaba el sonido distorsionado de la guitarra, y el amplificador que yo tenía sólo funcionaba con el volumen a tope. Cuando Hook y tocaba suave no podía oírse a sí mismo. Steve tiene su propio estilo de tocar, es diferente a otros baterías” — Bernard Sumner.

La evolución que la agrupación sufrió, en los breves cuatro años, de su existencia, es una de las causas por las cuales Joy Division se considera una banda de culto. Desde los primeros momentos del punk inspirado por los Sex Pistols, pasando por el post-punk, como género por el que se movieron con mayor facilidad y que trabajaron mayor tiempo, hasta el rock más melancólico que venía dado por las letras, cada vez más oscuras de Curtis. El tinte, calificado con posterioridad como gótico de Joy Division, lo aportó sin duda Ian Curtis, sin embargo, mientras estaba en vida, el uso de su voz de barítono, al estilo de Jim Morrison en The Doors, era considerada insignia de la pureza del post-punk. Era evidente que las letras caóticas y obsesivas de Ian, se alejaban cada vez más de la temática reivindicativa del punk, y se centraban en la soledad del individuo, en su mundo interior y el sufrimiento de éste ante la incomprensión y la incapacidad de expresarse, sino mediante su música. Aunque algunos críticos ya advertían en las baladas de Joy Division las señales que servirían de precedente a un nuevo movimiento al que se bautizaría como gótico y especialmente el rock gótico, no sería hasta el suicidio de Curtis, cuando realmente la temática de sus canciones se tomara como aquel mensaje oculto, que el cantante lanzaba a un mundo con el que no era capaz de comunicarse, fruto de sus episodios de depresión. Las letras de sus canciones adquirieron un significado diferente al hasta entonces entendido, mientras que para algunos miembros del grupo las letras de las canciones de Ian, hablaban de la muerte de la infancia, de todo aquello que habían perdido (incluídas las casas donde habían crecido) y que ahora no existía, para Ian hablaban de su final, de todo aquello que no viviría constituyendo una eterna despedida.

“Siempre sentí que había algo peligroso en conocer a Ian (…). Él no necesitaba hablar de ello, porque una parte de su personalidad era muy autodestructiva, no se necesita hablar de cosas peligrosas, porque si alguien se está haciendo así mismo, lo que quizás busca, es un viaje diferente al que tú estás buscando o puede que sea el mismo en el que está toda la gente que conoces” — Helen Atkinson Wood.

La primera etapa del grupo comienza en 1976, cuando tras acudir como público al concierto celebrado por los Sex Pistols en Manchester. Así Peter Hook, Bernard Sumner formaron un grupo junto a Terry Mason (todos ellos eran amigos de la infancia), y decidieron adoptar a Ian Curtis como vocal del mismo. Richard Boon, guitarrista de los Buzzcocks y Pete Shelley miembro y mánager del mismo, les sugirieron el nombre de Stiff Kittens. Aunque se repartieron algunos panfletos con el nombre del grupo, pronto abandonaron este nombre para adoptar en 1977 el de Warsaw. En 1977, Mason abandonó la batería, para adoptar el papel de mánager. Fue así como la banda se rebautizó como Warsaw, en honor a la canción de David Bowie y Brian Eno, Warszawa. Sin embargo, cabe destacar la labor que Martin Hannet desempeñó como mánager, ya que él fue el responsable de la nueva sonoridad de la banda como “conceptualización estilística de corte intimista combinada con sedimentos del punk”. El 29 de mayo de ese mismo año debutaron junto otras bandas entre las que destacaba Buzzcoks. Para ello tomaron como batería a Tony Tabac, tras varias colaboraciones Tabac fue sustituido por Steve Brotherdale. Brotherdale grabó con el grupo su primer sencillo, donde se recogían cinco canciones del estilo punk en su más puro estado, el título del sencillofue The Warsaw Demo, sin embargo no obtuvo el éxito esperado, quedando sus canciones obsoletas en un plazo de tiempo muy corto. Tras el primer fracaso de la agrupación Brotherdale fue despedido tras una discusión con Curtis. En su lugar contrataron a Stephen Morrison, quien permanecería en la banda hasta la disolución de la misma.

Nuevamente, en 1978, los Warsaw decidieron cambiar el nombre por el de Joy Division. Este seudónimo se mantuvo hasta el fallecimiento de Ian, sería entonces cuando los miembros restantes, decidieron adoptar el apelativo de New Order, como si la muerte de Curtis supusiera una nueva etapa en la vida de todos ellos. Los Joy debutaron el 24 de Enero de 1977 en Manchester. Ese mismo año comenzaron a grabar un disco para el sello discográfico RCA, disco que nunca se editó, debido entre otras causas, a que el productor John Anderson, decidió libremente incorporar algunos sonidos sintetizados, cuya mezcla final no agradó al grupo, que se mostró en total desacuerdo. A mediados de ese mismo año, Terry Mason fue sustituido por Rob Greton. A partir de este momento, la banda comenzó un despegue sin retorno, que les llevó a realizar diferentes entrevistas para los medios de comunicación, así como un amplio recorrido de actuaciones. Tony Wilson se interesó por el grupo, ofreciéndoles un contrato con el sello discográfico Factory.

En 1979 grabaron su primer álbum Unknown pleasures¸ que recibió una gran acogida en el mercado. A partir de este momento fueron numerosas los sellos que querían trabajar con ellos, incluyendo entre otros la Warner Bros. Sin embargo Joy Division decidieron permanecer con una marca pequeña que les permitiera un mayor control sobre la música que producían. Los conciertos se fueron haciendo cada vez más frecuentes, pasando de actuar como teloneros de The Cure, hasta protagonizar actuaciones propias en la televisión británica. A medida que el éxito del grupo se hacía mayor, Curtis veía como su vida se deterioraba, su matrimonio navegaba sin rumbo hacia la desesperación, en parte motivada por la aparición de los episodios epilépticos de Ian, en parte por la relación extramatrimonial que el cantante comenzó con una joven, eludiendo sus responsabilidades como padre (Natalie Curtis nació el 16 de Abril de 1979).

El salto hacia el estrellato, en 1980, superaba por momentos a Ian. Los conciertos eran cada vez más numerosos, y sus ataques se habían vuelto incontrolables. Pese a que los médicos no encontraban ninguna razón física para sus procesos de epilepsia, la medicación no funcionaba debidamente. El estrés de aparecer ante el público empujó a Ian a tomar una sobredosis de fernobarbital, pocos días después de finalizar la grabación de su segundo disco Closer. Dos semanas antes de comenzar su gira por EEUU, con su matrimonio totalmente terminado, una hija a la que apenas conocía, una relación con su amante de la que no lograba escabullirse y una fingida ilusión por su éxito, decidió anular sus planes o llevar a cabo el plan que durante tanto tiempo le había perseguido en su interior.

El 18 de mayo Ian Curtis terminó con su vida, dos días después fue incinerado. La gente que le rodeaba no supo ver lo que realmente rondaba por su mente, los pocos que lo vieron, decidieron ocultarlo. La verdadera causa por la cual Curtis decidió suicidarse como vía alternativa a sus problemas, siguen siendo un misterio para aquellos que le conocieron y que decidieron centrarse en sus últimas horas para buscar una causa en lugar de tomar la perspectiva de toda su vida. La decisión de Curtis no vino dada por lo que hizo o no durante sus últimos suspiros, sino que algo supuso un punto de inflexión, quizá en la adolescencia, que hizo que sus miras cambiaran, y aunque doloroso de admitir, tarde o temprano todos aquellos que cruzaron sus caminos con el suyo, lo sabían.

“Eso es lo que dicen, es parte del motivo por el cual [haciendo referencia a la relación que mantenía con Annik, y que según algunos rumores se encontraba de camino a la casa que Ian compartía con su ex – mujer] (…). Yo supuse que él consideraba que era la única salida aceptable. Ian no sabía com o manejarlo” — Lindsay Reade.

“No estaba en otro plano. El cabronazo debía estar en un jodido aeroplano. Fue muy triste. Era todo lo que él deseaba: yo sigo enfadado, él nos había preparado para el éxito” — Peter Hook.

“Hay diferentes maneras de suicidarse (…). Creo que la de Ian fue la altruista. Hizo una especia de gesto noble. Estaba terriblemente atormentado consigo mismo. (…)” — Tony Wilson.

“Que yo sepa, fui la última persona con la que Ian habló. (…). . Colgarse, tan solo era su plan final de auto-destrucción. (…) él llevaba hablando sobre el suicidio desde sus primeros años de adolescente. (…). Las historias de Ian sobre lo mal que nos iba provocaba que los chicos de Joy Division menospreciasen la profundidad de nuestra relación. (…) hablar mal de mi carácter facilitaba a Ian justificar su affaire y, durante un corto espacio de tiempo, aliviar la culpa que sentía (…)” –Deborah Curtis.

© Elsa Calero Carramolino